Introducción
¿Puede un país obtener los mejores
resultados de sus estudiantes sin presiones? ¿Puede un/a niño/a comenzar su
educación mucho más tarde que en el resto de países para poder explorar y
crecer como persona; y aún así superarles en sus calificaciones?
Sí, es posible. Hablamos del sistema
educativo escandinavo (Finlandia, Suecia y Dinamarca), en especial de Finlandia,
con un sistema educativo a la cabeza de
las Pruebas PISA.
Durante 30 años se han
emprendido profundos cambios en la educación de Finlandia que han dado
como resultado un sistema educativo basado en la gratuidad de dichos servicios educativos, la
flexibilidad del currículum, la integración total del itinerario académico con
el profesional y la reducción tanto de las evaluaciones como del trabajo en las
aulas y en el tiempo libre de los/las alumnos.
Además,
se construye sobre la confianza en el aprendizaje autónomo, en el valor del
trabajo del docente, en la calidad global de la propuesta y,
sobre todo, en la idea de enseñar a pensar, en vez a memorizar.
Pero
en cuestiones de cifras educacionales, parece que para algunos países, todo
vale. Es el caso de Corea del Sur, principal competidor de Finlandia en dichos
puestos. Aunque sus resultados sean parecidos, ambos sistemas educativos no
tienen nada que ver.
El modélico sistema educativo
escandinavo: Finlandia como eje central.
Comencemos
destacando la postura del Gobierno ante
la Educación. El Gobierno finlandés destina a la
escuela un 6% del PIB y posee una
red de 1.900 bibliotecas públicas
(donde el número de volúmenes por 1.000
habitantes es el mayor del mundo: 7.226)
El Estado no sólo provee las clases, sino también la comida, los libros y el
material escolar. Además, se destinan muchos más recursos a los centros que
poseen más alumnos/as con dificultades.
En segundo lugar hablemos de las escuelas. El objetivo es que
los centros sean tranquilos y familiares, que los/las niños/as se sientan “como
en casa”. Los
espacios de trabajo son extensos (65m ²
por aula y de 300 a 400 alumnos en un colegio), los lugares de descanso son
cómodos (pasillos de colores cálidos, locales limpios…) y las aulas están compuestas
por 20 alumnos/as, que en las clases optativas se dividen en grupos de 7 u 8 alumnos.
Los/las niños/as
comienzan su escolarización en dichos centros a la edad de 7 años, ya que la idea es que antes
de esa edad aprendan mejor jugando. Por ello también se rige la distribución de las asignaturas, estudiando en el ciclo
inicial las asignaturas instrumentales y dejando para más tarde, cuando el/la
alumno/a tenga madurez suficiente, asignaturas como las lenguas (el inglés es estudiado a la edad de 9 años)
Todos los/las alumnos/as estudian las mismas asignaturas en
secundaria (aunque las amplíen con otras optativas) y no se les separa por
niveles, porque se considera que cualquier estudiante, con los apoyos y
recursos necesarios, puede graduarse en ESO (el 95% recibe el graduado y apenas repiten curso ya que otro de los
propósitos de su sistema educativo es no dejar a ningún/a alumno/a atrás)
Además, raramente son evaluados (hasta quinto de primaria no se asignan
calificaciones numéricas) De esta forma
se busca no
fomentar la competencia entre los/as alumnos/as o incentivar las comparaciones
o estigmatizaciones, pero si la cooperación entre ellos/as. De dicha presión
también está exenta la idea de que estudiar una carrera universitaria es el
camino correcto. Todos los/as chicos/as son animados a encontrar su verdadera
vocación, no por ello obligándoles a que sea una carrera universitaria
específica.
Dichas asignaturas se imparten en jornadas de trabajo que se organizan cuidando respetar los ritmos biológicos de
los/as niños/as y de evitar todo cansancio inútil (hasta
los 16 años las sesiones se limitan
a 45 minutos y se entrecruzan con períodos de descanso de 15 minutos) En general, los/as alumnos/as acuden menos horas a
la escuela (608 horas anuales) y
realizan menos tareas en casa.
Otro
motivo por el que el sistema educativo finlandés es modélico es por el papel
que juegan los docentes. Esta profesión goza
de un gran prestigio y existe una alta exigencia para entrar a las carreras de magisterio.
Además, cuando finalmente son profesores/as, gozan de una libertad
pedagógica total y
de un margen amplio de autonomía y de iniciativa. Dicha libertad puede ser lo
que caracteriza esa educación adaptada a cada alumno/a que los hace “únicos” y
que en muchos casos la amolda a los diferentes tipos de aprendizaje o
necesidades que estos posean.
Los finlandeses
tienen establecida una detección sistemática de los desordenes del aprendizaje.
Desde pequeños/as los/as alumnos/as son sometidos a una serie de pruebas. Los
que muestran mayores desventajas pasan a clases especializadas que están
formadas por 5 alumnos, con
profesores formados para ello. Dichas clases se dan en escuelas normales, lo
que permite integrarlos a ciertos cursos “normales”. Cuando los problemas son
menores, se prefiere la integración total.
Por último, debemos
destacar la posición que el país de Finlandia ha obtenido en las pruebas PISA
durante los años 2000 y 2003. En estas no solo consiguió quedar entre los
primeros puestos (por ejemplo, en 2000 fue primera en comprensión lectora,
cuarta en matemáticas y tercera en ciencias) sino que las diferencias sociales
y las diferencias entre chicos y chicas apenas se veían reflejadas en sus
resultados.
“Finlandia es un país
donde las desigualdades consiguen ser corregidas por la educación; donde las
diferencias de capacidad entre chicos y
chicas son las más bajas y los/las alumnos/as tienen una valoración muy
positiva sobre ellos/as mismos/as con relación a sus estudios.”
Finlandia vs Corea del Sur: mismos resultados… ¿mismo
método?
El principal competidor con
Finlandia por los puestos más altos en cuestiones educacionales es Corea del
Sur pero… ¿Compensa obtener resultados excelentes a costa de la salud de los/as
estudiantes? Parece ser que el sistema educativo asiático apuesta por un sí
rotundo.
El sistema coreano se trata de un sistema altamente competitivo: existe una fuerte presión sobre los/as
estudiantes, además de que las inversiones
del estado son insuficientes, los
padres deben destinar fuertes sumas a complementar la educación de sus hijos.
Los/as niños/as coreanos/as están
explotados/as: 6 o 7 horas de clase en el
colegio, más 4 o 5 horas de clases particulares privadas. Los/as alumnos/as
surcoreanos/as estudian 16 horas más a la semana que el promedio de la OCDE.
A costa de estas terribles jornadas de trabajo, el país lidera la tasa de suicidios entre
menores de 24 años. El 8,8% de los encuestados en un informe
de la Oficina de Estadística de Corea del Sur confesaron haber pensado alguna
vez en quitarse la vida y el 53,4%
relacionaron la excesiva competitividad en la educación como principal causa.
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