martes, 17 de marzo de 2015

1.    INTRODUCCIÓN

¿Es coincidencia poner en la misma frase: “docentes”, “política”, “economía” y “fracaso escolar”?
Las familias, alumnos/as y escuelas, son las grandes víctimas, tanto de las desafortunadas decisiones que cada equipo político español introduce durante su mandato, como de la economía española  (tanto la llamada crisis económica, la clase social de las familias)
¿Y si le añadimos que los/as docentes que se encuentran en nuestro país están quemados/as con dicho sistema?
Nos encontramos, ante unos/as profesores/as que se sienten desmotivados/as e insatisfechos/as y donde una de las causas principales de ello, es adaptarse a las reformas educativas que se realizan en el país.
Como consecuencia, obtenemos unos/as alumnos/as que fracasan, no solo en las aulas con bajos niveles de rendimiento y competencias, sino también en la obtención de los títulos acreditativos (por ejemplo, el graduado escolar, bachillerato…), alcanzando así en algunas ocasiones incluso un 30% de fracaso escolar.











2.  EL FRACASO ESCOLAR ESPAÑOL
Las cifras de fracaso escolar en España, son cada vez más alarmantes.  
España lideró la estadística europea de abandono escolar temprano en 2012 (24,9%) y 2011 y lo volvió a hacer en 2013.
Sin título.pngDicho dato hace referencia a los/as jóvenes de 18 a 24 años que dejaron sus estudios tras completar la educación obligatoria o antes de graduarse.
Un 23,5% de los/as jóvenes españoles/as había abandonado la enseñanza precozmente durante 2013 (siendo el mejor dato registrado hasta la fecha), el doble de la media europea situada en el 11,9%, según los datos publicados durante el mes de abril de 2014 por la oficina de estadística comunitaria Eurostat.

Pero… ¿Quiénes son los culpables de estos datos?








3.    LOS/AS PROFESORES/AS Y LA POLÍTICA-ECONOMÍA COMO CAUSAS DEL FRACASO ESCOLAR ESPAÑOL
Los/as profesores/as
Comenzaremos hablando de los/as docentes españoles/as. Nos encontramos ante un colectivo que se encuentra bajo mínimos.
Según un estudio realizado por Valentín Martínez-Otero, profesor de la Universidad Complutense y doctor en Psicología y Pedagogía, en el que de 861 docentes de 38 centros públicos y 21 privados y privados concertados de la Comunidad de Madrid:
-      El 73,2% de los/as profesores/as de Primaria y Secundaria piensa que la educación ha empeorado en los últimos años.
-      El 39,4% cree que seguirá por este camino
-       Un 54,7 % de los/as docentes de la enseñanza pública manifiesta estar “muy insatisfecho” ante el reconocimiento de su trabajo
-       Otro 56 % cree que la valoración social de su tarea es hoy peor que hace unos años.
¿Cuáles son las causas de esta insatisfacción?
Hoy en día los/as profesores/as son unos profesionales que, primero, ven cuestionada continuamente su profesión. El argumento más usado es el de que para dar clases sólo hace falta tener conocimientos de la materia y no es así, en la actualidad la labor docente es más compleja que la de hace pocas décadas.
Además, se han visto excluidos en el proceso de toma de decisiones sobre nuevas reformas educativas por parte del gobierno y obligados a adaptarse a ellas, mientras deben incluir en sus aulas continuamente, nuevas tecnologías.
            ¿Por qué se llevan a cabo cambios en la educación sin tener en cuenta a los verdaderos expertos en la materia?

La economía
No solo nos basamos en la crisis económica para decir que la economía es un factor importante en el fracaso escolar, sino también la clase social.
El 18,4% de los estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) tiene carencias económicas severas y esto determina sus estudios. Así lo pone de manifiesto el informe El futuro comienza hoy, realizado por Fundación Adsis. Los ingresos familiares pueden determinar el éxito académico:
-      Supone un impedimento para concentrarse en los estudios.
-      Conlleva un menor acceso a actividades y apoyos de carácter extraescolar. El 75% de los estudiantes en riesgo de exclusión no acude a centros especializados para mejorar sus estudios y solo el 19% tiene formación extraescolar.
La asociación entre origen social y fracaso queda claramente expuesta. El 22,7% de los alumnos de clases medias presenta un riesgo elevado de fracaso, frente a un 45% entre las clases trabajadoras.
Si atendemos a los resultados de PISA, alrededor del 50% de las diferencias en el rendimiento escolar pueden atribuirse a causas relacionadas directamente con el origen social, mientras otro 20% puede explicarse por la composición social del centro y un 7% por factores estrictamente pedagógicos y organizativos.

La política  
Durante 35 años, hemos asistido a la aprobación por parte de todos los partidos que han subido al poder, de 7 leyes escolares:
-       Ley General de Educación, LGE, 1970.
-       Ley Orgánica Reguladora del Estatuto de Centros Escolares, LOECE, 1980.
-       Ley Orgánica del Derecho a la Educación, LODE, 1985.
-       Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo,LOGSE, 1990.
-        Ley Orgánica de Calidad de la Educación, LOCE, 2002.
-       Ley Orgánica de Educación, LOE, 2006.
-       Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, LOMCE, 2013. 
¿Qué resultados esperamos en los/as alumnos/as de unas reformas que no paran de cambiar? Vamos dando “bandazos” LODE, LOCE, LOGSE, LOE, LOMCE... Viene un grupo político, deroga la anterior y pone la suya, así sucesivamente.
Esta última reforma recupera numerosos puntos de la frustrada LOCE de 2002: las reválidas al final del bachillerato (también pone otra al final de la ESO), la Religión evaluable con una alternativa y los itinerarios. Asimismo, establece un nuevo sistema para fijar los contenidos de las asignaturas con el que el Gobierno central se asegura más control de las materias troncales (matemáticas, lengua, ciencias, inglés, historia...).
No nos equivocamos al pensar que en el fracaso escolar tiene mucho que ver la política, ya que, en resumidas cuentas, la  LOMCE se ha aprobado sin tener en cuenta la opinión de los/as docentes ya que, por ejemplo, se están introduciendo contenidos superiores a las habilidades especificadas en los/as alumnos/as de algunos cursos. Por ejemplo: en algunos colegios han comenzado los cambios de la LOMCE en las asignaturas de primero, tercero y quinto de primaria. En primero de primaria, se introducen las divisiones, un contenido del último trimestre del siguiente curso.
Cómo pretendemos formar bien a nuestros/as alumnos/as y que no fracasen, si desde los cursos de primaria, donde se fragua el fracaso escolar que estalla en secundaria, estamos intentando que asimilen contenidos que no son apropiados para su edad. No se puede dejar en manos de personas que no se encuentran en un aula, cambios en la educación.


El sistema educativo escandinavo

Introducción

¿Puede un país obtener los mejores resultados de sus estudiantes sin presiones? ¿Puede un/a niño/a comenzar su educación mucho más tarde que en el resto de países para poder explorar y crecer como persona; y aún así superarles en sus calificaciones?
Sí, es posible. Hablamos del sistema educativo escandinavo (Finlandia, Suecia y Dinamarca), en especial de Finlandia, con un sistema educativo a la cabeza de las Pruebas PISA.
Durante 30 años se han emprendido profundos cambios en la educación de Finlandia que han dado como resultado un sistema educativo basado en la gratuidad de dichos servicios educativos, la flexibilidad del currículum, la integración total del itinerario académico con el profesional y la reducción tanto de las evaluaciones como del trabajo en las aulas y en el tiempo libre de los/las alumnos.
Además, se construye sobre la confianza en el aprendizaje autónomo, en el valor del trabajo del docente, en la calidad global de la propuesta y, sobre todo, en la idea de enseñar a pensar, en vez a memorizar.
Pero en cuestiones de cifras educacionales, parece que para algunos países, todo vale. Es el caso de Corea del Sur, principal competidor de Finlandia en dichos puestos. Aunque sus resultados sean parecidos, ambos sistemas educativos no tienen nada que ver.






El modélico sistema educativo escandinavo: Finlandia como eje central.

Comencemos destacando la postura del Gobierno ante la Educación. El Gobierno finlandés destina a la escuela un 6% del PIB y posee una red de 1.900 bibliotecas públicas (donde el número de volúmenes por 1.000 habitantes es el mayor del mundo: 7.226) El Estado no sólo provee las clases, sino también la comida, los libros y el material escolar. Además, se destinan muchos más recursos a los centros que poseen más alumnos/as con dificultades.
En segundo lugar hablemos de las escuelas. El objetivo es que los centros sean tranquilos y familiares, que los/las niños/as se sientan “como en casa”.  Los espacios de trabajo son extensos (65m ² por aula y de 300 a 400 alumnos en un colegio), los lugares de descanso son cómodos (pasillos de colores cálidos, locales limpios…) y las aulas están compuestas por 20 alumnos/as, que en las clases optativas se dividen en grupos de 7 u 8 alumnos.
Los/las niños/as comienzan su escolarización en dichos centros a la edad de 7 años, ya que la idea es que antes de esa edad aprendan mejor jugando. Por ello también se rige la distribución de las asignaturas, estudiando en el ciclo inicial las asignaturas instrumentales y dejando para más tarde, cuando el/la alumno/a tenga madurez suficiente, asignaturas como las lenguas (el inglés es estudiado a la edad de 9 años)
Todos los/las alumnos/as estudian las mismas asignaturas en secundaria (aunque las amplíen con otras optativas) y no se les separa por niveles, porque se considera que cualquier estudiante, con los apoyos y recursos necesarios, puede graduarse en ESO (el 95% recibe el graduado y apenas repiten curso ya que otro de los propósitos de su sistema educativo es no dejar a ningún/a alumno/a atrás) Además, raramente son evaluados (hasta quinto de primaria no se asignan calificaciones numéricas) De esta forma se busca no fomentar la competencia entre los/as alumnos/as o incentivar las comparaciones o estigmatizaciones, pero si la cooperación entre ellos/as. De dicha presión también está exenta la idea de que estudiar una carrera universitaria es el camino correcto. Todos los/as chicos/as son animados a encontrar su verdadera vocación, no por ello obligándoles a que sea una carrera universitaria específica.
Dichas asignaturas se imparten en jornadas de trabajo que se organizan cuidando respetar los ritmos biológicos de los/as niños/as y de evitar todo cansancio inútil (hasta los 16 años las sesiones se limitan a 45 minutos  y se entrecruzan con períodos de descanso de 15 minutos) En general, los/as alumnos/as acuden menos horas a la escuela (608 horas anuales) y realizan menos tareas en casa.
Otro motivo por el que el sistema educativo finlandés es modélico es por el papel que juegan los docentes. Esta profesión goza de un gran prestigio y existe una alta exigencia para entrar a las carreras de magisterio.
Además, cuando finalmente son profesores/as, gozan de una libertad  pedagógica total y de un margen amplio de autonomía y de iniciativa. Dicha libertad puede ser lo que caracteriza esa educación adaptada a cada alumno/a que los hace “únicos” y que en muchos casos la amolda a los diferentes tipos de aprendizaje o necesidades que estos posean.
Los finlandeses tienen establecida una detección sistemática de los desordenes del aprendizaje. Desde pequeños/as los/as alumnos/as son sometidos a una serie de pruebas. Los que muestran mayores desventajas pasan a clases especializadas que están formadas por 5 alumnos, con profesores formados para ello. Dichas clases se dan en escuelas normales, lo que permite integrarlos a ciertos cursos “normales”. Cuando los problemas son menores, se prefiere la integración total.
Por último, debemos destacar la posición que el país de Finlandia ha obtenido en las pruebas PISA durante los años 2000 y 2003. En estas no solo consiguió quedar entre los primeros puestos (por ejemplo, en 2000 fue primera en comprensión lectora, cuarta en matemáticas y tercera en ciencias) sino que las diferencias sociales y las diferencias entre chicos y chicas apenas se veían reflejadas en sus resultados.
“Finlandia es un país donde las desigualdades consiguen ser corregidas por la educación; donde las diferencias de capacidad entre  chicos y chicas son las más bajas y los/las alumnos/as tienen una valoración muy positiva sobre ellos/as mismos/as con relación a sus estudios.”


Finlandia vs Corea del Sur: mismos resultados… ¿mismo método?

El principal competidor con Finlandia por los puestos más altos en cuestiones educacionales es Corea del Sur pero… ¿Compensa obtener resultados excelentes a costa de la salud de los/as estudiantes? Parece ser que el sistema educativo asiático apuesta por un sí rotundo.
El sistema coreano se trata de un sistema altamente competitivo: existe una fuerte presión sobre los/as estudiantes, además de que las inversiones del estado son insuficientes, los padres deben destinar fuertes sumas a complementar la educación de sus hijos.
Los/as niños/as coreanos/as están explotados/as: 6 o 7 horas de clase en el colegio, más 4 o 5 horas de clases particulares privadas. Los/as alumnos/as surcoreanos/as estudian 16 horas más a la semana que el promedio de la OCDE.

A costa de estas terribles jornadas de trabajo, el país lidera la tasa de suicidios entre menores de 24 años. El 8,8% de los encuestados en un informe de la Oficina de Estadística de Corea del Sur confesaron haber pensado alguna vez en quitarse la vida y el 53,4% relacionaron la excesiva competitividad en la educación como principal causa.

LA PRUEBA PISA


La prueba PISA o el Informe del Programa Internacional para la Evaluación de estudiantes (Programmefor International StudentAssessment) trata de evaluar los conocimientos teóricos y prácticos de: 
a) De estudiantes de 15 años (y al menos seis de ellos escolarizados) b) En 65 países (de los cinco continentes, incluyendo los 34 que pertenecen a la OCDE, entre los que se encuentra España) c) En tres áreas principales de competencia: lectura, matemáticas y ciencias (cada tres años, se revisa una de ella con más énfasis que las dos restantes) Se evalúan los procesos o destrezas, los conceptos y contenidos; y el contexto en el que se aplican dichas áreas. d) Evalúa también lo aprendido fuera del ámbito escolar. 
PISA es realizada por la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) y con cooperación de diversas comisiones asesoras de un consorcio de la industria asesora. En los países participantes colaboran también centros nacionales relacionados con la educación. En el caso de España, se corresponde con el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (MECD) 
España en la prueba PISA 
España ha participado desde su primera edición en 2000, en todos los ciclos trianuales y, desde 2009, es pionera en su aplicación de forma digital (primero se introdujeron pruebas digitales en el área de lectura y, posteriormente en 2012, en el área matemática) En 2015 todas las pruebas estarán en formato digital.  
Durante 2012, la prueba PISA se realizó a alumnos de 4º ESO. Siempre poseen una dificultad  “estándar” y se aplican entre abril y mayo.   
Argumentos 
¿Por qué la prueba PISA no es un buen instrumento para medir la calidad de la educación? 
La prueba PISA posee como propósito mejorar la educación, pero… ¿De verdad logra dicho objetivo? 
En primer lugar debemos destacar que PISA no es un buen instrumento para medir la calidad de la educación porque no analiza los programas escolares nacionales, sino que revisa los conocimientos, las aptitudes y las competencias, es decir, no examina la calidad de las enseñanzas de cada país, sino, las habilidades de sus estudiantes. Aunque señalen ese como su objetivo principal, el verdadero fin de la OCDE es lucrarse económicamente. En cualquier caso, el análisis que realizan de los conocimientos de los/las estudiantes, es un análisis meramente cuantitativo. 
Tras esto, podemos criticar el trabajo que realiza dicha prueba por la elección de evaluar solo tres áreas (matemáticas, comprensión lectora y ciencias) dejando a un lado el resto de materias importantes que se imparten en los centros educativos y por evaluar solo las capacidades cognitivas dejando en el olvido capacidades esenciales para el desarrollo personal y social de los/las jóvenes.  
La evaluación de unas determinadas materias, repercute en que los padres y madres, alumnos/as y profesores/as, centren su interés en estas, pudiendo desequilibrarla formación de los/las estudiantes. El desarrollo de las capacidades cognitivas conlleva la práctica de la inteligencia cognitiva, excluyendo el poder trabajar la inteligencia emocional y la evaluación de dichas capacidades no incluye la evaluación de los objetivos del sistema educativo de cada país ni lo que se espera que alcancen los jóvenes durante la enseñanza obligatoria. 
Por otro lado, encontramos varios contras en el formato de dichos exámenes. Las pruebas han sido diseñadas intencionadamente sin tener en 
cuenta los objetivos, currículos y prácticas pedagógicas de cada sistema educativo.  
En el caso de España, el formato que poseen dichos exámenes es desventajoso para sus estudiantes ya que no se asemejan a los que habitualmente se enfrentan los/las alumnos/as españoles/as en clase, más acostumbrados a resolver tareas asociadas a las demandas escolares y menos capaces de enfrentarse a tareas prácticas de aplicación.  
De todos modos, su formato solo favorece a los sistemas educativos con currículos flexibles, interdisciplinarios y orientados hacia el aprendizaje basado en el desarrollo de competencias, colocando en desventaja a los modelos más tradicionales y disciplinarios. Precisamente este modelo de aprendizaje no es el prioritario en nuestros currículos. Ni si quiera es el mismo para todos los países, se diseñan en función de su cultura, impidiendo que la comparación entre estos pueda ser igualitaria. 
Respecto al papel de los/las alumnos/as en dichas pruebas, no todo el mundo puede realizarlas, se selecciona a los/las alumnos/as que poseen un mayor potencial y/o rendimiento académico. Debido a esto, el resto de alumnos/as pueden sentirse infravalorados, a los elegidos se les reduce a un número que comparan entre el resto de países. 
Esta prueba, crea presiones entre los/las alumnos/as. No todos son capaces de realizar los exámenes correctamente ni poseen el mismo nivel educativo. En ello influye el tiempo del que disponen para realizar las pruebas. Disponen de apenas treinta minutos. 
Como última reflexión, podemos comparar las pruebas de Acceso a la Universidad y los exámenes que miden el Cociente Intelectual (CI). Podemos compararlas con las PISA, ya que en ellas los centros preparan a sus alumnos/as para hacer directamente exámenes sobre esas tres materias, al igual que en los dos anteriores ejemplos en los que les enseñan a realizar un tipo de examen característico. Simplemente se acaba midiendo más la habilidad de un conocimiento determinado que, en el caso de las PISA, la calidad de la educación como pretenden.